Eventos con carácter

Habrán notado ustedes que he vuelto a bajar el ritmo de publicaciones. Maldita fama de blogger me estoy ganando con estos ires y venires que me traigo. Nunca ha sido mi pretensión aspirar a lo más alto de la blogosfera. Pero si me descuido se me juntan otras dos semanas sin aparecer. Y ya hay sesenta y seis seguidores a los que tengo en huelga de noticias.

Para cumplir con el expediente hoy recupero el martes de boda. Y es que estamos en plena temporada de intercambio de anillos. Como ya les conté aquí, imprimir carácter a una boda dando su toque personal es algo muy bonito. Y duro. No lo vamos a negar. Sobre todo si es usted el/la que se casa y tienen que encargarse de hacerlo todo. Así que les daré un consejo. Deleguen. Tiren de hermanas, hermanos, cuñadas, cuñados o amigos a los que quieran mucho. Seguro que están dispuestos a ayudarles. Organícense con tiempo. Piensen bien qué es lo que quieren hacer. Y tomen nota de todas las ideas.

via Pinterest
via Pinterest

Y si hay algo que me encanta últimamente para personalizar las bodas es la caligrafía.  Lo mismo que les voy a contar les sirve para cualquier evento al que quieran “imprimir carácter”. Sigue leyendo

Despacito y buena letra

No me digan que no se lo han dicho alguna vez. Yo soy de la EGB. Cuando yo iba al colegio, todavía nos llamaban de usted y a los profesores les llamábamos de Don o de Doña. Allí no había otra. La buena letra era una máxima. Al principio consideraba que sólo era una forma de fastidiar a los niños. Copiarás y copiarás y si no el hombre del saco te llevará. El imperio del cuaderno Rubio contraatacaba. ¿Cuántos números de esas libretas había? ¡por el amor de Dios! El niño que avanzaba rápido iba por el cuaderno número 7 y el que iba despacio repetía hasta tres veces el número 1. Pero le fui cogiendo el gustillo. Se me daba bien. Y me podía lucir. No como con el potro de la clase de gimnasia (ahora educación física), al que siempre acababa haciéndole un placaje. En aquellos tiempos el mejor de los piropos era que me dijeran “qué letra tan bonita tienes”. Sigue leyendo