Invitaciones

La semana pasada me comprometí a hacer de los martes un día de boda. Hoy toca cerrar el capítulo de la invitación. Algunos de ustedes me comentaron que les hubiese gustado que contara cómo fue la mía. Pues aquí estoy, cumpliendo con mi obligación. Una vez has elegido fecha y sitio, hay que comunicarlo a los demás. La realidad es que con todas las nuevas formas de comunicación que existen (e-mails, whatsapps, facebook y hasta alguna rara vez que te encuentras a alguien por la calle)  no haría falta ni formalizarlo más. Toodoo el mundo se acabaría enterando de igual modo. Pero a nosotros mí me apetecía hacer el diseño de nuestra invitación. Y Mr. Maple, que otra cosa no, pero se contagia rápido de mi ilusión, se puso manos a la obra conmigo. Al final lo que pasa, acabó  currando él más que yo.

Recuerdo mirar muchas ideas por internet.

Recuerdo su cara de póker cuando le hablé del letterpress.

Recuerdo los bocetos de dibujos en mi cuaderno de “enguarrar”

Recuerdo pedir  presupuestos sin saber muy bien lo que estaba pidiendo.

Recuerdo tropezarme con Guillermo de Obsolette Letterpress poniendo en google “letterpress” “valencia” y rebuscando mucho.

Recuerdo nuestra primera visita a la imprenta.

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foto: Obsolete Letterpress
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foto Obsolete Letterpress

Recuerdo nuestros ojos como platos cuando nos presentó “la Heidelberg”.

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foto: Obsolete Letterpress

Recuerdo hablar de pantones, de mezcla de colores, de impresiones y de fotolitos.

Recuerdo caer en la desesperación en algún momento.

Recuerdo a Mr.Maple digitalizar los dibujos en inkscape, con ojeras de oso panda en la cara.

Recuerdo una sonrisa grande cuando por fin teníamos nuestro logo.

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Recuerdo querer tirar la toalla y hacer una invitación más normal.

Recuerdo la sorpresa y admiración de Guillermo cuando le llevamos el diseño final.

Recuerdo la alegría que me trasmitió cuando ya tenía las invitaciones impresas y recuerdo sus dedos llenos de pegamento.

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foto Carmen Gray

Recuerdo el momento de recoger las invitaciones y no querernos ir de allí, pensado que un capítulo había terminado.

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foto: Obsolete Letterpress

Recuerdo que mucha gente no entendió qué era aquello que les entregamos.

Recuerdo que tuvimos que explicar muchas veces qué significaba el “castillo”

Recuerdo que una tía me dijo “pero nena, ¿un CD? Nosotros no tenemos ande enchufar eso. Aquí en el pueblo es que sólo hay interné en el ayuntamiento” ….y recuerdo contestarle- bueno tía, lo importante, que aquí les esperamos en Valencia, el 3 de mayo.

Recuerdo el disgusto de que se perdieran varias invitaciones. ¿Quién las tendrá?

Recuerdo los whatsapp de la gente que conseguía ver nuestro vídeo o los de aquellos a los que les gustaba mucho una canción.

Sólo por estos recuerdos valió la pena pensar, buscar, encontrar, compartir y disfrutar. Por eso les comentaba en el punto 5, que siempre que puedan personalicen. Seguro que al menos el 45% de las personas que reciben una invitación diferente se acordarán de cómo era, o lo que pensaron al verla. Seguro que al menos el 30% la usará más de una vez.

En nuestro caso decidimos que haríamos un CD que incluiría un “save the date” en formato vídeo que habíamos grabado con mucho cariño. Que la caja de ese CD sería la que contendría nuestra información y la de los datos del enlace. Pero, hasta llegar a esta idea pasó mucho tiempo. Lo único que sabía cuando empecé a pensar en la invitación es que quería utilizar una técnica de antaño para imprimirlas. Y lo conseguí. Nada de impresión digital en copistería masiva. Algo bonito y hecho con amor en una imprenta tradicional.

Bendito momento en el que encontramos a Guillermo. Su aparición fue como encajar una pieza de un puzzle y verlo todo claro. Estaba poniendo a punto una Heidelberg  de los años cincuenta para hacer tiradas de letterpress en su prácticamente recién estrenado negocio. La había adquirido de una vieja imprenta. De alguien que ya no la quería. El amor que él transmitía por esta técnica nos iluminó todo el camino. Tras enseñarnos varios libros inspiradores decidimos que el motivo de la imagen sería un pequeño mundo en el que a un lado estaría las cosas que le gustan a Mr.Maple y en otro las que le gustan a la que escribe. Ambos caminando hacia nuestro destino común con una silla bajo el brazo, como en el video.

Como recursos decirles que en Dafont, encontrarán montones de fuentes para crear su propio diseño. Que para maquetar usé indesign y para hacer los dibujos Mr. Maple usó inkscape. Como aprendizaje decirles, que la tipografía llamada Mr. Mogollón no la recomendaría para letterpress, pues es muy fina y tras muchas tiradas y “pulsaciones” el fotolito se iba deformando y no se llegaba a leer bien en algunos puntos.

detalle tarjetnPor el aspecto económico les diré que  el coste de cada una salió por unos 2,50 euros (incluido CD y las pegatinas que después tuvimos que poner). No fue barato y no está incluido el incontable tiempo que le dedicamos. Pero, si hubieramos tenido que invertir en diseñadores se hubiera triplicado el total. Por lo menos consideramos, que los invitados tanto si vinieron como si no, tienen un recuerdo nuestro.

Si les gusta el tema les contaré más acerca de cuáles son los pasos que hay que seguir para poder imprimir en esta técnica y qué recursos necesitamos para poder llevar a cabo este trabajo. Sólo tienen que pedírmelo en los comentarios.

Como seguro que quieren conocer a Guillermo aquí les dejo con él.

Siempre suya,


Mrs. Maple

En martes ni te cases, ni te embarques

Los martes son el día tonto de la semana. Se han quedado en el limbo de los días. Desde que apareció instagram los lunes se han convertido en el día molón. Intentamos pensar que los lunes tenemos que convertirlos en una prolongación del domingo para ser más felices. A los miércoles les damos también un valor especial pensando que ya estamos en el ecuador de la semana. Incluso ya he oído en más de una ocasión lo de: ¡¡ya estamos a miércoNes!! ahí acercándose al viernes, despacio pero seguro. ¡Para qué les voy a hablar de los jueves! hace ya tiempo que dejaron de ser los jueves para convertirse en los jueRNes, día del universitario por excelencia. Se desempolvan los modelitos y alguna cervecita puede caer por el camino. ¿Y los viernes? los viernes señores vienen sin excusa. Es el día en que todo el mundo explota y da la bienvenida al fin de semana. El ambiente se dulcifica, los whatsapp echan humo y en el trabajo todo el mundo tiene una sonrisa y miran sus relojes sin parar.

¿Veis? los martes…¿quién se acuerda de ellos? Pobrecitos…

Por ello…

“Se hace saber que en la república de este blog le vamos a dar protagonismo al pobre martes, aprovechando el dicho “En martes, ni te cases ni te embarques” y este día estará dedicado a las bodas…para llevar la contraria XD, sin rencor”.

Empezaremos por una de las cosas básicas en cualquier evento de tal magnitud, la creación de las invitaciones. Un quebradero que seguro que lleva a más de una pareja por el camino de la indecisión y la amargura.

Puntos esenciales en los que hay que pensar:

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1.- ¿Cuál es el estilo de la boda?…parece una tontería, pero la invitación es la antesala a lo que va a ser nuestra boda, por eso tendremos que tener una idea de lo que queremos ofrecer a nuestros invitados ese día. También puede ser una representación de nosotros mismos como pareja. Seguro que la mayoría de los invitados son amigos de ambos, pero también habrá algún familiar que apenas conozca al costillo o la costilla correspondiente.

2.- Destino de las invitaciones. O bien dicho… ¿hasta donde tienen que viajar? más que nada porque algunas opciones “perecederas” o más “heavys” pueden sufrir algunos daños en el traslado o dejarnos con la cuenta en números rojos al elegir la opción “correo certificado”.

3.- Número de invitaciones que vamos a necesitar. Para algunas opciones de tarjetón no es lo mismo hacer muchas copias que hacer unas pocas unidades. Esto se lo ilustraré con el ejemplo de la invitación de mi boda (espere a un poquito más adelante).

4.- Presupuesto. Sí, por supuesto, el tema económico es algo que no puedes perder de vista. Seguro que si ya te has casado o estás preparando tu boda habrás tenido la sensación de que en cuanto dices…”me caso”, “soy la novia” o “es para una boda” empiezan a crecer los ceros a la derecha. Ni el mismísimo Isaac Newton podría sacar la fórmula para este hecho. Ten muy claro cuánto presupuesto quieres destinar antes de empezar, porque verás opciones que te rechiflarán y que te harán caer en la tentación… y a veces no se puede ser tan débil.

5.- Personalización, sí o sí. Piensen bien si quieren hacer una invitación exclusiva hecha por ustedes mismos (siempre que tengan los recursos suficientes) o prefieren comprar un modelo que ya esté hecho en alguna papelería. Aquí la menda es partidaria de personalizar al máximo, siempre y cuando se pueda, se disponga de tiempo o se disponga de billetes en la cuenta bancaria para subcontratar. Hoy en día hay montones de herramientas que a nivel de usuario nos permiten hacer cosas decentes para crear la invitación ideal, y también montones de empresas y artistas que se dedican única y exclusivamente al diseño de invitaciones.

Como ya se está haciendo larga esta entrada, en próximos capítulos les contaré mi experiencia respecto a este tema. Mientras tanto vayan razonando los puntos tratados.

Estas mismas reflexiones valen si están pensando en hacer tarjetas de visita o cualquier formato para cualquier evento en tamaño papel. Que a los españoles nos gusta celebrarlo todo, y mucho!

Siempre suya,


Mrs. Maple